lunes, 28 de marzo de 2011

CAPITULO 8 LA MEDIA NARANJA

Luz era una chica común, amante de los deportes y la música, bastante adicta a estar conectada a internet hasta por horas. Siempre fue una chica que nunca le falto nada, no era rica pero el trabajo que tenia le permitía darle a toda la familia una buena vida, sin que nunca le faltara nada y pudieran darse la mayoría de los gustos.
Desde chica Luz jugo en el club del barrio, empezó con futbol infantil pero enseguida se paso al hockey, donde desde el principio demostró cualidades para el deporte, su familia siempre la alentó a seguir practicando el deporte que mas le gustaba, siempre y cuando respondiera en los estudios.
Un día conoció a través del chat a un amigo de un amigo de un amigo, que pensaba radicarse en su ciudad, la amistad surgió espontáneamente, a Luz le divertía mucho hablar con su amigo de internet Enzo, cuando el se fue, después de que el se estableció lo primero que hizo a la noche fue salir y se encontró con ella, mientras conversaban, en un pequeño restaurant, se dieron cuenta que la amistad podría ser algo mas, y no dudaron en llevar su relación a algo mas, ya que no tenían nada que perder, y el ganaría alguien para no estar tan solo, sino que estaría muy bien acompañado.
La relación empezó muy discretamente, el siempre iba a los partidos a verla, a la salida de los entrenamientos y la acompañaban hasta cerca de su casa. Pero eran los fines de semana cuando ellos podían estar juntos sin preocuparse por nada, y que nadie los viera.

No fue hasta el cumpleaños de ella, un mes después de que ya salían y que Enzo estaba trabajando que conoció a la familia. Enzo estaba algo nervioso al respecto pero Luz le decía que no tenía nada de qué preocuparse, y tenía razón, en la familia de ella lo aceptaron rápidamente, a la semana estaba yendo a la casa de ella casi todo el tiempo, la madre de ella casi que lo adopto, si podía le daba el gusto con la comida las veces que fue a cenar, tenían total privacidad en la casa de ella, y ella no tenía problemas en ir a la casa de ir.

La relación entre ambos se formalizo muy rápido, principalmente porque Enzo estaba solo, ella era su apoyo, la única en quien realmente confiaba y la cual lo ayudaba a integrarse a la sociedad. Una ciudad nueva, un país nuevo, una vida totalmente nueva y ella lo estaba acompañando a empezar.

Luz trataba de hacer lo mejor posible las cosas, estaba totalmente centrada en la posibilidad de poder tener una carrera en lo que respecta al hockey, además sabía que no podía descuidar sus estudios, savia que dejar al azar su futuro en caso de que lo del hockey no funcionara no era una posibilidad. Se esforzaba mucho para terminar su último año de secundaria, para hacer un curso de administración de un año, eso le daría las herramientas para heredar la empresa de su padre que era su plan B o plan principal para cuando tuviera que retirarse. Lo que ella no había tenido en cuenta era a Enzo, pero él no toco sus planes sino que los afirmo, dada la manera que tenía el de pensar, la apoyo desde el principio.

En la familia de Luz todos apoyaron la relación de ellos desde el principio, fue quizás el hermano mayor, (Luz era la única mujer y la menor de cuatro hermanos), quien opuso mayor resistencia a la relación, era algo nacionalista y el hecho fuera mayor que su hermana, pero muchas cosas hicieron que lo terminara aceptando. El respeto que Enzo mantenía con la familia de ella, la similitud en los gustos por los deporte, los llevo a que no solo el supero la resistencia de sus cuñados sino que también, se hizo amigo de todos especialmente del mayor que era quien lo resistía mas.

El padre de Luz era un hombre trabajador, muy dedicado a su familia, siempre apoyando a su familia, a pesar de haberse convertido de joven en un ejecutivo importante de una empresa de importaciones local, la cual había crecido mucho en los años de que el habías estado en cargos importantes. En ningún momento le negaba nada a sus hijos, cada cosa que pedían se las daba, pero les hacía sentir que tenían que ganarse, pero era Luz su debilidad, la más chica y la única mujer.
La madre de Luz, era una madre dedicada a su familia, ella era profesora de literatura, pero hacía muchos años que no ejercía su profesión, el buen pasar económico de su esposo, le daba la posibilidad de poder dedicarse a sus dos pasiones, la escritura y su familia. Ya se encontraba por su cuarto libro, esperaba que pudiera seguir con la racha positiva de ventas que venía llevando con sus anteriores que le habían dado cierta fama en la región. Pero a pesar de dedicar mucho tiempo a la escritura, pasaba mucho tiempo apoyando a sus hijos, alentándolos, era el apoyo de toda la familia, una persona totalmente feliz con su familia, que a pesar de ser grande en cierto sentido era muy unida.

Luz tenía el ambiente propicio para desarrollar cualquier actividad que le gustara, apoyo familiar, y una gran educación, en cuanto a valores y dedicación para lo que hacía.
En Enzo había encontrado a alguien especial, alguien con quien contar siempre, era más que una persona con la que salía y tenía una relación sentimental, el era más maduro y tenía más experiencia de vida. El era quien le aportaba seriedad a la pareja mientras que ella era la alegría, la desfachatez, ambos sentían que se complementaban completamente.

Después de formalizar la relación antes los padres de ella, al muy poco tiempo ella empezó a quedarse mucho tiempo en la casa de él. Era muy común de que ella fuera a su casa, primero los fines de semana para que no tuviera que viajar desde el centro a las afueras de la ciudad ella sola, por lo que los padres de ella lo consintieron en un principio. Pero la quedada de los sábados se convirtió en quedada de los fines de semana, y alguna que otra entre semana, con la escusa de que el tenia mucho desorden y alguien tenía que limpiar. Ella además le cocinaba, y lo incentivaba a convertir lo que hasta la llegada de ella, era un caos, en un hogar acogedor. Lo estaban convirtiendo en un hogar para ambos. En cuanto a la decoración de la casa ella hacía y desasía a su antojo, el no decía nada mientras en las remodelaciones no tocara ni la computadora, ni la tele y mucho menos la PlayStation, era lo único prohibido para ella, pero a pesar de no gustarle los juegos de consola, había terminado por aflojar y jugar una que otra vez.
Como pareja gustaban mucho de salir a cenar, o a bailar, aunque no bailaban mucho, disfrutaban mucho del ambiente al que iban generalmente con amigos, cuando salía a bailar lo que no era muy común especialmente en Enzo, que no era de los más adeptos a los lugares multitudinarios.

A ambos les costaba hacerse lugar, Enzo tenía su trabajo, Luz sus estudios y su deporte. A los dos les llevaba mucho tiempo sus actividades, pero disfrutaban el tiempo juntos, a pesar de que se le dificultaba a el poder verla en sus partidos pasaba mucho tiempo extra para compensarlo.

martes, 21 de diciembre de 2010

CAPITULO7- UNA NUEVA VIDA

Enzo ya estaba logrando establecerse, la empresa lo estaba ayudando mucho para estar acomodado en la ciudad, un pequeño apartamento, le servía de hogar, tenia pocas cosas, una cama, una especie de mueble que usaba como ropero, una tele pequeña y usada que compro a muy bajo costo, unas tres sillas y un mesa, todo eso ocupaba la parte del mono ambiente mientras que una pequeña cocina y un baño. En su trabajo a pesar de que tenía que viajar para poder concretar las ventas a los clientes más importantes el tenia su propia oficina, no era grande, pero entraban su escritorio, una cómoda silla donde él se sentaba y dos al otro lado para recibir a sus clientes o a quien fuera a visitarlo. Tenía su computadora, que a su vez esta también estaba conectada a un televisor en una pared lateral de la oficina, el cual en muchas ocasiones le serviría de pantalla proyectora para mostrar algún producto a sus clientes, sobre su escritorio había un gran desorden de papeles, no podía ser diferente, ya que era algo muy normal en el desorden lo seguía acompañando en cada jornada laboral, tenia un pequeño portarretratos con la foto de sus amigos, la ultima noche antes de irse y una de su familia. Tenía dos cajones en su escritorio, en uno guardaba algunas cosas papeles sobre todo y solía caer su agenda cuando no se la llevaba a casa, pero el cajón superior tenia llave, la cual la única persona que tenia acceso era el mismo. En ese cajón además de documentos sumamente importantes guardaba una pequeña caja con un candado también para mayor seguridad, ahí se encontraba su secreto, ya que lo tenia más seguro ahí que en su casa. Tenía una colección importante de fotos de sus momentos con Lucia, la carta de despedida de ella, una copia de una canción que siempre le hacia recordarla. Esa pequeña capsula del tiempo, que tenia guardada y escondida solo para el, lo mantenía fuerte, y lo ayudaba a no olvidarse de que no dejaba de amarla, a pesar de que en el momento justo en el cual Enzo estaba mirando una de esas fotos, perdiéndose en un recuerdo, cuando sonó el celular, Luz, la chica con la que había empezado a salir, le avisaba por mensaje que salió del colegio, pasaba a buscarlo para estar juntos un rato antes de que ella se fuera a su entrenamiento. Ese mensaje lo saca de su letargo, vuelve al mundo de los mortales, se dispone a contestarle de que la esperaba cuando suena el teléfono, era su jefe, había surgido una reunión importante para después de hora, no le comunico el motivo, pero si que era totalmente indispensable que el estuviera ahí, por lo que se vio obligado a escribirle nuevamente a Luz, de que quizás el la buscaría a la salida de su entrenamiento si le fuera posible.
Enzo no estaba muy feliz de tener una reunión un jueves después de hora, era el momento de la semana donde podía estar más tranquilo con su novia, la cara de descontento era muy evidente, por la cual su jefe bromeo cuando lo vio al entrar diciéndole “Pibe cuando te diga cuanto ganamos de seguro vuelve tu sonrisa”.
La reunión tardo cerca de dos horas en la que se determinaron estrategias para atacar un nuevo mercado, en el que Enzo tendría la tarea de ir a los mercados, para abrirlos y convertirse en líderes en esa zona. A la salida Enzo le pidió a uno de sus compañeros que lo llevara hasta el club ya que a este compañero le quedaba de pasada, cuando llego las chicas ya estaba saliendo, Luz lo estaba esperando y lo miro, con ternura, con esa mirada con la cual había conquistado a Enzo y lograba que el hiciera lo que ella quería. El se le acerco, pero ella corrió hasta el, no se habían visto en todo el día, salto a abrazarlo y lo beso. Salieron caminando hacia la casa de ella, no quería parar porque a Enzo no le daba demasiada seguridad pasar por ahí, y aunque Luz había vivido en el barrio desde pequeña, el insistía en que tenía que tener cuidado y cada vez que salía de entrenar tarde la acompañaba para estar mas seguros, eso era algo que a los padres de Luz les agradaba de Enzo.
Caminaron y se sentaron en los escalones de la entrada de la casa de ella a conversar, era tarde el estaba cansado y no iba a entrar. La despidió ahí espero a que ella entrara y se fue a tomar el bus de vuelta a su casa. Tenían la rutina bien entrenada, después de que él se fuera, ella entraba se bañaba cenaba y lo llamaba, si no había perdido el bus el ya estaría llegando a la parada de su casa y hablarían un rato hasta cuando llegara al apartamento, cortarían y seguirían hablando por la computadora después antes de acostarse ambos.

El sábado, Enzo volvía de un viaje de negocios, muy feliz ya que había podido concretar un negocio importante, una gran venta, lo que significaba su ascenso definitivo como principal vendedor de la empresa. Había abierto el mercado que su jefe le había dicho, su avanzada fue agresiva desde el comienzo, obteniendo mejores resultados de lo que esperaban, vendió en tres días, lo que habían estimado vender en quince.
No había terminado de cerrar la puerta de su casa cuando tenía una llamada, era su jefe, había recibido las planillas de ventas, que le había enviado por mail, ya las había revisado, y estaba muy feliz, quería invitarlo a cenar para felicitarlo, pero Enzo se excuso ya que se bañaba y salía para el partido que estaba por jugar Luz, hacía mucho tiempo que no podía ir a verla jugar, pero este hombre era un tipo muy insistente y si quería invitarlo a cenar lo iba a lograr, por lo que Enzo, a sabiendas de eso propuso salir después del partido.
Cuando llego se sentó en el mismo lugar de siempre, para su sorpresa, vio a su jefe con los padres de su novia, en ese momento se daba cuenta que había un detalle que podía llegar a ser importante y él había ignorado, que era que sus suegro y su jefe eran buenos amigos, en cuanto lo vieron le hicieron señas para que se sentara con ellos, para poder mirar el partido. Los tres miraron el partido conversaron, aunque Enzo estaba un bastante distraído mirando a Luz jugar, ella había alcanzado verlo lo saludo y eso pareció afectarla porque estaba jugando mejor que nunca, llevando su equipo a una impresionante victoria, aplastando a su rival tanto como en el juego como físicamente, Luz parecía multiplicarse en la cancha, estaba en todos lados, defensa, ataque, en el medio, animaba a sus compañeras y desmoralizaba a sus rivales, sobrándole tiempo para saludar a su novio en la tribuna.
El padre de Luz estaba feliz de ver a su hija jugar tan bien disfrutando tanto del juego que ella amaba tanto y se dio cuenta en ese momento de que Enzo le hacía mucho bien en su vida.
Terminado el juego el jefe de Enzo se quedo con él a esperarlo, mientras se despedía de su novia por un rato, tendría esa cena de trabajo y después volvería por la casa de ella a buscarla para salir a bailar y pasar un buen rato juntos.
En la cena con su jefe no se hablo de mucho de negocios, solo del viaje del mercado que había encontrado y de cómo había hecho para abrirlo tan rápido, estaba imprecionado con la gran facilidad como vendedor que tenia Enzo, no dejaba pasar oportunidad alguna. Él le explicaba que ese talento a esa edad lo había logrado gracias a su capacidad de aprendizaje de los obstáculos que la vida le había puesto, simplemente había sabido aprender de sus experiencias de vida nada más, para Enzo no era demasiado impresionante, sino que era algo que tomaba con total naturalidad, era su manera de ser siempre había sido así y no veía razón para cambiar.
Después de cenar, su jefe lo dejo de pasada por la casa de Luz, ella lo estaba esperando quería salir con él. Estuvieron conversando un rato en la sala de la casa de ella y cuando fueron a salir el padre de Luz, le ofreció el auto, pero Enzo se excuso diciendo que estaba muy cansado y no quería correr ningún riesgo a chocarlo ni rayarlo, entonces su suegro saco su billetera y le dio plata para el taxi, pero Enzo volvió a rechazar diciendo que no era necesario que el tenia suficiente para los dos, ante la negativa se la dio a su hija que nunca decía que no a unos pesos extras.
Ya era tarde y omitieron la salida a comer que siempre hacían y fueron directo al pub donde se iban a juntar las chicas del hockey a festejar con amigos, tomaron el taxi que habían llamado pero no para ir directo al Pub sino para ir al centro simplemente ya que la casa de Luz no quedaba para nada cerca. En el taxi Enzo le dice que tenía planeado volver a visitar a su familia y amigos, pero que por la fecha que había podido conseguir libre ella no podría acompañarlo ya que era época de exámenes y además se acercaba la definición del campeonato, ella no le molesto eso, sino mas bien le alegro que él pudiera volver ya a visitar a su gente que sabía que la extrañaba.
Como llegaron con mucho tiempo al centro dieron unas vueltas a ver algunas vidrieras caminar un rato tranquilos y esperar que algunos de los chicos llegaran para no entrar solos al pub ni ser los primeros en hacerlo. En cierto momento Enzo quedo mirando fijo una campera, por alguna razón Luz vio como él no le sacaba la vista de encima, sabía que había algo que lo abstraía, cuando le pregunto que le pasaba trayéndolo a la realidad él solo le contesto que le hacía acordar a una vieja amiga. Sin darse cuenta se había sorprendido pensando en Lucia en ese mismo instante, era una campera igual a una que ella solía usar, eso y la conversación de ir a visitar a sus amigos, Lucia incluida, había sido el catalizador para disparar una serie de recuerdos que lo abstrajeron del mundo por unos instantes, pero como él nunca le había mencionado a Luz su ya terminada relación con Lucia y todo lo que habían pasado, para ella quedo simplemente como el recuerdo de una amiga lejana.
Ya en el Pub pasaron espectacular, festejaron mucho, había mucha gente vinculada al club que siempre asistía ahí incluido el dueño del Pub que era dirigente, por lo que el lugar entero estaba dedicado a la victoria de las chicas, desde tragos gratis, dedicaciones en las canciones y sobre todo en el Karaoke. Luz ya la contaba fuera de combate para las conquistas, Enzo se había vuelto muy respetado dentro del habiente del club, y esa noche animaba mucho el festejo con su simpatía, carisma y total falta de talento a la hora de cantar en el Karaoke, aunque lo hacía creyéndose la máxima estrella de la canción, pero sobre todo riéndose de sus horribles alaridos, Luz no sabía si tirarle con algo para que se callara, ya que parecía que estaba matando a un perro, o tirarse al piso porque ya no podía mas parar de reírse, pero casi se muere de amor cuando él le canto una balada que a ambos les gustaba y resulto que salió bastante bien parado resulto bastante romántico sobre todo cuando los presentes acompañaron a coro y con los encendedores prendidos para crear una ambiente a concierto.
Ya pasado el festejo, ambos se toman un taxi hasta la casa de Enzo que estaba más cerca y estaban más tranquilos, para poder dormir todo lo que quisieran el domingo por la mañana. Luz pasó por el baño cuando llegaron y Enzo por la cocina, era como una especie de ritual que tenían sus cuerpos iban con el automático puesto ahí y después ambos se encontraron en la cama para dormir ni bien tocaron la almohada.

domingo, 7 de noviembre de 2010

CAPITULO 6 - VOLVER A EMPEZAR

Para Lucia no fue fácil desprenderse de la ciudad y adaptarse a su nueva vida, no era porque no conocía la ciudad sino por el simple desarraigo. El no tener a sus amigos todo el tiempo con ella no fue nada a lo que pudiera acostumbrarse fácilmente. Pero tampoco tenía muchas opciones, se mudo a una pensión poco antes de empezar las clases, es poco tiempo que tuvo para amoldarse a su nueva vida también fue el que tuvo para empezar las clases y tener todo su tiempo ocupado.
Las noches siempre fueron las peores nunca faltaba algún mensaje de uno de sus amigos o de Enzo, pero el extrañarlos era algo que podía soportar, he incluso podía intercambiar algunos mensajes antes de quedarse dormida por el cansancio que tenia. Acostumbrarse a los tiempos también fue algo de lo que tuvo que luchar por acostumbrarse. Si valía la pena el sacrificio, para ella sí, de hecho no lo veía como un sacrificio sino como un cambio, como algo que tenía que ser un paso adelante para avanzar, y en ese caso también le alegraba que al fin Enzo hubiera podido hacer lo mismo con la suya.

Nunca había tenido problemas para sociabilizar, hizo amigos muy rápido e incluso con un compañero alternaba las horas de estudio con largas horas de charlas y algunas salidas.
A pesar de que una relación estaba floreciendo, Enzo de alguna manera, ya cada vez que hablaba con el omitía el detalle de su nuevo amigo vio, que con el correr de los días se convertía en su novio, pero era una relación algo superficial aunque ella estaba muy feliz al respecto era lo que estaba buscando. Se sentía contenida pero no se metía demasiado en ello, no quería distraerse de sus estudios, así que en cierto sentido todo era perfecto para ella.

Faltaba poco para que Enzo viniera de paso antes de irse y no sabía como decírselo, había algo que no la dejaba tranquila, por alguna razón no encontraba la manera de decirle a el que ella tenía una relación, sentía como si de alguna manera lo estuviera traicionando. David iba a tocar uno de esos fines de semana, ahí tenía que tener cuidado y si había alguien que le contaría todo a Enzo ese sería el.
Lucia fue al pub esa noche , presentándole su nuevo amigo a los viejos, no paso nada extraño esa noche, David, aunque ella no dijo nada en especial, se dio cuenta de que algo había por ahí, pero si ella no decía nada el tampoco lo haría sean cuales fueran sus razones, el no podía hacer nada al respecto.

David le dijo que al siguiente fin de semana le harían una fiesta de despedida a Enzo y que ella no podía fletar. Lucia dudo, sabia cuanto quería David que ella fuera poro tenía sus dudas, iba a ser duro para ella.
Se quedo todo el domingo pensando en eso, no salió, se aisló totalmente del mundo, su novio la llamo pero ella le pidió que quería estar sola ese día, en la conocía y no quiso insistir ni contradecirla. Paso tumbada en la cama la mayor parte del día, en un momento dado abrió uno de los cajones de su escritorio y saco ese sobre grande donde había guardado todas las cartas que Enzo le había escrito, sabía que ahora se iba y podía perderlo para siempre.
Se sentó en la cama, puso un compilado, que Enzo le había grabado, en el reproductor y saco todas las cartas del sobre para ir leyéndolas una a una en orden cronológico. Estaba triste, no podía negarlo, pero algo tenía que decirle, así que agarro la lapicera y un cuaderno, se puso a escribir, tachones, arreglos, cosas que iban venían, no paraba de escribir a cada minuto, escribió mucho, le parecía demasiado, el reproductor empezaba una y otra vez la lista de reproducción, pero ella seguía escribiendo, leyendo y alguna lagrima caía.
Casi se durmió ahí, junto todo y se acomodo en la cama abrazando el sobre con todas las cartas de Enzo adentro, esperando que sonara el despertador para levantarse y empezar otra semana de estudio, pero además era una semana en la que tenía que preparase mentalmente para enfrentar a Enzo casi por última vez. Paso la semana algo distraída apartada de todo, una simple reunión para despedir a un amigo se había convertido en algo más para Lucia, se daba cuenta que Enzo era algo más que un ex, algo más que un buen amigo y aunque ella había decidido terminar la relación, y estaba feliz porque el estaba siguiendo sus propios sueños, haciendo su propia vida, pero una parte sabia que iba a extrañarlo mucho.
Si bien su novio se había le había dicho que quería acompañarla, y de paso conocer a sus amigos, ella le pidió que no, poniendo alguna extraña escusa que pareció convencerlo o eso le demostró a ella, Lucia nunca había blanqueado con él la relación que había tenido con Enzo solo lo menciono como un gran amigo, y así quería ella que continuara.

Llego el viernes a la noche y Lucia partió para su ciudad, era un viaje de casi tres horas, llegaría casi a medianoche, de esa manera se aseguraba de que nadie la viera no tenía intenciones de que la gente que la conocía supiera que había llegado y mucho menos que Enzo supiera, durante todo el camino, desde la pensión donde vivía hasta la terminal, durante el tiempo que estuvo esperando para salir y todo el viaje, no hizo otra cosa que buscar escusas y tomar coraje para al otro día poder ir a la comida sabía que no podía perderse eso y no lo haría, pero una parte de ella tenía mucho miedo de perderlo para siempre no podía resistir saber que era la última vez que lo vería.
Llego a su casa la estaban esperando, comió algo tenía mucha hambre y se fue a la cama, solo le pidió a sus padres que no quería que nadie se enterara que estaba ahí, se fue a dormir temprano estaba muy cansada esa semana había sido agotadora y hacia ya muchas horas que estaba levantada además de que el viaje la dejaba muy agotada.
El sábado se levanto temprano, desayuno con su madre, llevaba demasiado tiempo sin hacerlo para su gusto¸ charlaron mucho de todo un poco, y después Lucia se fue a la casa de su amiga a visitarla de sorpresa, era de esperar que David también estuviera, cosa que paso. Cuando Lucia golpeo la puerta nunca se espero que fuera David quien abriera la puerta, el pego un grito al verla y la abrazo, su amiga también empezó a abrazarla, se quedo toda la mañana ahí, lo primero que sus amigos le preguntaron es si iría a la fiesta de la noche pero ella no estaba segura de querer hacerlo, así que sus amigos se pasaron toda la mañana tratando de convencerla, ya cerca del mediodía y mensaje de su madre mediante se volvió a su casa, les dijo que asistiría a la fiesta, pero todos sabían que no estaba para nada convencida de lo que estaba diciendo sino mas bien era algo como una obligación. Después de almorzar se quedo en su casa hasta mitad de tarde y después fueron con su madre a la casa de su abuela a tomar mate. Pasaron por la panadería a comprar unos biscochos, Lucia periferia algunos dulces pero su madre y su abuela los salados así que tuvieron que compartir y comprar uno poco de todos. Lucia estuvo hasta bastante entrada la noche en casa de su abuela, a pesar de que su amiga le mandaba muchos mensajes para que fuera a la comida temprano ella, dilataba su ida primero y siguió por ignorarlos, ante esta actitud su amiga desistió, sabía que iría o le costaría ir, sino ella misma iría a buscarla.
Lucia volvió con su madre a su casa y se fue directamente a su habitación se tumbo en la cama y busco un millón de escusa para no ir y otras tantas para sí ir. Tenía la carta que le había escrito a Enzo en su mano la leyó unas quinientas veces, su confusión no podía ser mayor en ese momento, daba vueltas en su casa, hasta que opto por bañarse y salir ya bastante tarde después de que le llegara un mensaje que decía “Enzo esta acá y ya pregunto por vos, te vas a dignar a venir”.
Lucia salió caminando muy tranquilamente para el pub donde siempre se juntaban, era el mismo de la primera vez que se acercaron, en el que empezó toda aquella noche que empezaron a salir. Cuando ella llego Enzo estaba con otros amigos afuera conversando él se separo de ellos para saludarla y agradecerle que había ido, a medida que el recorrió los menos de 5 metros que los separaban en ese momento, ella sentía de que su corazón se le iba a salir del pecho de lo fuerte que empezó a latir, podía sentir cada latido mas y mas fuerte, todavía era capaz de perder el aliento por él. El la saludo primero y ella respondió, se quedaron un rato hablando afuera, pero entraron casi inmediatamente, por insistencia de él. Estuvieron conversando mucho tiempo, también con David, ella se quedo todo el tiempo que estuvo con su amiga.

Cuando ya casi no quedaba nadie, Enzo se acerco a Lucia para despedirse pero esta le negó el saludo alegando que se iría con él.
Mientras caminaban ella pensaba sin decirlo que algún fuerte sentimiento seguía estando en ella, y cuando se fue a despedir ella le soltó un “aun te amo”, al oído y mientras este se quedo parado mirándola, ella se fue perdiendo en la oscuridad, con una extraña frialdad, su cabeza no pensaba en nada, tenía la mente totalmente en blanco, pero además tenía un increíble vacio en su interior, sentía que el corazón se le retorcía, no soportaba el dolor que parecía romperle el pecho, cuando llego a su casa, fue directo a su cama y se tendió a llorar sin parar por horas.

Era jueves y Lucia había quedado de ir por la terminal a saludar a Enzo, acompañarlo el poco tiempo que tenía que esperar para el tomar el bus, pero como ella tenía algo que blanquear con él, en cierto modo sentía que lo engañaba al no contarle la relación que estaba teniendo. Se levanto más temprano de lo normal, no paro de escribirle a Enzo mensajes en todo momento, estaba muy ansiosa y muy nerviosa también. Cuando su novio la vino a buscar ya había desayunado y estaba lista para salir, se demoraron un poco en el camino, cuando llegaron el bus de Enzo había llegado hace un rato y quedo más que sorprendido cuando vio a Lucia acompañada. El se preocupo por ella, quiera saber si estaba bien si este chico la cuidaba. Ella estaba preocupada por no verlo en mucho tiempo se le notaba en la mirada, conversaron un buen rato hasta que llego la hora de irse, acompañaron a Enzo hasta la salida del bus, ella lo despidió y mientras el bues salía de la terminal no podía evitar derramar lagrimas muy silenciosamente, ella sabía que lo amaba , sabía que el también lo amaba y que estarían separados por mucho tiempo, pero ese amor desde ese momento oculto y silenciado por la distancia, seria los que los uniría mas aun.

jueves, 22 de julio de 2010

CAPITULO 5 (EL RECORRE CAMINOS)

Enzo sabia que el viaje era largo, estaba preparado, tenia una valija llena de ropa y cosas que necesitaba para comenzar una vida, y otra llena de sueños e ilusiones.

Era un viaje que ya había hecho, sabia que por el siguiente día y medio estaría arriba de un bus viajando, horas y horas, pero sabia también que ese viaje valía la pena. Ahora conocía su destino, y estaba muy ansioso.

Se levanto temprano el jueves, siete y media tenia que tomar un bus, hasta la capital para allí cambiar y salir para su destino.

Lo acompañaron a tomar a la terminal, sus padres no sabían cuando lo verían de nuevo y querían despedirse de el, lo estaba dejando volar, y bien alto era el objetivo que se había trazado pero tampoco estaba tan lejos para cumplirlo.

El Bus salió como siempre tarde, Enzo se acomodo, en el ultimo asiento como a el le gustaba, conecto los auriculares y se puso a dormir, le esperaba un viaje de tres horas. Durmió la mayor parte del viaje, estaba muy cansado, además se había levantado temprano. Dormir, leer, comer y mirar por la ventana del bus, seria lo que le esperaba para la rutina del próximo día y medio que tenia por delante.

Llego a la capital, tenia que esperar una hora y media para esperar a que saliera el próximo bus, no esperaba estar acompañando, así que se acomodo en una silla con todos sus bolsos. Cuando se disponía a tomar el primer mate de la mañana, vio que se acercaba Lucia, acompañada de un chico. Los ojos de Enzo alcanzaron dimensiones dignas de el Libro Güines de los Records, le causo una verdadera sorpresa, no sabia de quien se trataba el acompañante de ella.

Cuando se acercaron ella se apresuro a saludarlo y presentarle a su acompañante, era un compañero de clase con el que estaba comenzando una relación. El chico al ver el mate, se ofreció a comprar algo para comer, y fue al kiosco, dejando solos a Enzo y a Lucia.

-¿Cómo te sentís con el?, fue lo que le pregunto Enzo inmediatamente se alejo.

- Bien es re bueno y considerado, igual es distinto a lo que teníamos nosotros. Fue la respuesta de ella.

La charla siguió, en ese tono, lo que mas lo preocupaba era el bienestar de ella, “quiero que estés bien cuidada ahora que voy a estar lejos”, fue casi lo ultimo, que le dijo antes de que el chico regresara.

La confianza que se tenían era la suficiente, para haber superado el haber tenido una relación entre ellos dos. Y ambos sabiendo que el otro aun tenia sentimientos, respetaban y apoyaban en todo, era una extraña amistad apoyada en sentimientos, mas fuerte que los que tenían los amigos, y que solo ellos estaban logrando que funcionara así.

Enzo se despidió de Lucia y de su amigo, se subió al bus, se acomodo en el asiento numero 19, se sentó en su asiento, acomodo sus auriculares, dejo su mochila en los espacios superiores y la matera entre sus piernas, desde la ventanilla podía ver a Lucia, no dejaban de mirarse fijamente, seria tal vez la ultima vez que se vieran las caras directamente en mucho tiempo. A medida que el bus iba saliendo de su anden y tomando el camino, unas lagrimas comenzaron a caer casi simultáneamente entre ellos. A pesar de que ella había ido a despedirlo con su novio, le regalo un ultimo te amo para siempre, pero además había querido demostrarle otra vez una lección, esa que le venia enseñando desde el día que rompieron, que el tenia que sobreponerse a todo a pesar de todo, que cada uno tenia un destino, sueños y objetivos en sus vidas, aunque estas se habían cruzado en algún momento, fueron casi dos años absolutamente maravillosos para ambos, era momento de separarse, abrir las alas y volar cada uno para su ruta, las cuales estaba muy lejos unas de otras. Pero ninguno de los dos sabía lo que le deparaba el destino, no sabían si esas rutas se volverían a juntar un día, a separarse mas aun, se acercarían o se cruzarían una y otra vez, pero nunca llegarían a ser una solo, como en un momento creyeron. Enzo había tratado de dibujar su camino muy junto a de Lucia, pero ella, no quería un pequeño camino, junto a su autopista, sino prefería ver a pesar de su mayor dolor una autopista quizás aun mas grande que había sido comenzada a construir y no podía quedar sin terminar.

Durante mas de una hora no pararon de llegarle mensajes a Enzo, eran sus amigos y familia, pero la mitad de ellos eran de Lucia. Ella no quería dejarlo solo en su camino, quería mantener el contacto permanente con el, después de todo había sido quizás el hombre mas importante de su vida, quien la había acompañado en el cambio de adolescente a mujer joven, la cuido, protegió, aconsejo y estuvo dispuesto a dejarlo todo por ella. Pero fue su orgullo y el saber cuanto estaba resignado lo que la impulsaron a casi obligarlo a seguir su camino.

El viaje era muy largo el lo sabia, ya lo había hecho una vez, así que no tenia que preocuparse por otra cosa que no fuera ponerse cómodo en su asiento para viajar. A los casi cincuenta kilómetros de viaje, se durmió impulsado por la monotonía del viaje.

A unos kilómetros de cruzar la frontera se despertó, camino un poco, y se puso a sacar algunas fotos, hasta que el bus se detuvo, en la aduana antes de cruzar el puente para hacer todos lo tramites relativos a migración.

Esos eran detalles que a Enzo no le importaban, le quedaba más de medio día de viaje, toda la noche para llegar al mediodía. Así que se fue al free shop a comprar algo para el viaje, daba vueltas mirando todo, sabiendo que solo compraría algo de beber, un poco de comida y como para pasar el viaje también un cartón de cigarros, de los cuales prendió el primero ni bien salio de ahí.

Mientras fumaba se le acerco otro muchacho que viajaba en el mismo bus con el, le pidió fuego, y se pusieron a charlar, de todo un poco, le comento que era un publicista, que iba de pasada para la misma ciudad que el. Como los tramites demoraron mas de una hora, la charla se extendió durante lo que duraron los muy engorrosos tramites migratorios.

Ya en el bus y amuchas horas de haber cursado el puente, de noche pararon a cenar en una Parador de ruta, mientras la mayoría cenaba, el se quedo afuera, con esa fascinación que había tenido de niño de sentarse en la ruta a mirar el trafico nocturno, que por alguna extraña he inexplicable razón lo atraía y atrapaba tanto. Se sentó mirando el show de luces, y la inmensa gasolinera que estaba al otro lado de la ruta que servia como parada de camiones, los cuales no paraban de ir y venir en todas direcciones. Con el celular en su mano evaluaba una y otra vez , porque debía o no llamar a Lucia, lo que finalmente hizo y estuvieron hablando por mas de una hora, hasta que Enzo recodo que necesitaba el crédito para el resto del viaje. Después de que colgó, prendió su luz sobre el asiento y empezó a leer, necesitaba cansar la vista para quedarse dormido lo antes posible lo cansaba mucho ese viaje tan largo y en la noche había muy poco para ver. A la media noche, llego la mitad del viaje, se despertó mientras cruzaban un puente llegando a una de las ciudades mas importantes, se lleno el bus en la Terminal, subió mucha gente, en lo que el no perdió oportunidad en sociabilizar casi inmediatamente, mientras esperaban que sirvieran las bandejas con la cena, saliendo de la ciudad.

A la mañana las primeras luces del sol lo despertaron, aunque el día no era de lo mas prometedor, el se quedo junto a la ventana casi dejando que el tiempo pasara. Tenia la mirada perdida hacia afuera, su mente estaba totalmente aislada de su cuerpo y aunque veía como una película la imagen del exterior, su mente estaba a cientos de kilómetros de distancia, no podía dejar de pensar en Lucia, en David, su amigo, en su familia, todo eso que había dejado atrás, pero tampoco dejaba de pensar en lo que se venia en sus proyectos en su vida, en las esperanzas que tenia para ese viaje, estaba dejando divagar su mente, se estaba permitiendo soñar, pero con los pies en la tierra.

Ese viaje se hacia casi interminable, la innumerable cantidad de paradas que hicieron durante la mañana hacían del viaje muy largo, parecía eterno en algunos momentos.

Enzo tenia poca paciencia a pesar de estar acostumbrado a viajar, pero la impuntualidad era algo que podía mas que el, sabiendo ya que no iban a llegar en hora, y por mas que no tenia que presentarse en ningún lado ese día, eso bastaba para que se pusiera de muy mal humor.

Un par de llamadas para pasar el tiempo, David y Lucia fueron los primeros y los mas llamados, aunque también ellos llamaban a Enzo. El viaje se había hecho mucho mas largo de lo esperado, faltando 200 kilómetros para llegar el bus ya llevaba dos horas de retraso y parecía que iban a ser mas aun .

Parando en una ciudad, iban a tener un tiempo, así que Enzo se bajo, para estirar un poco las piernas y comprar algo para comer, también se compro una revista en el kiosco como para ir pasando el tiempo, los deportes son un tema fácil y entretenido para leer en los viajes, su libro no le había alcanzado, se lo había terminado muy pronto.

Ni bien llego a la terminal, salió a buscar un taxi, que alojarse rápido era la premisa. A tenia un hotel barato en vista, que ya había conocido. Tenia dos días para presentarse en su trabajo, y uno para conseguir al menos una pensión.